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miércoles, 16 de octubre de 2013

Paschimottanasana (Iyengar)

También se conoce como Ugrasana o Brahmacharyasana.
Paschima, literalmente, significa Oeste. Aquí alude a toda la parte posterior del cuerpo, desde la cabeza a los talones. La parte anterior, desde el frente a los dedos de los pies, es el Este. La cumbre de la cabeza, o parte más elevada, es el Norte, y las plantas de los pies constituyen la parte más baja o el Sur. En esta asana, toda la parte posterior del cuerpo se estira intensamente, de ahí su nombre.
Ugra significa formidable, poderoso y noble. Brahmacharya significa estudio religioso, autoconcentión y celibato.


TÉCNICA
1.- Siéntese en el suelo con las piernas esstiradas y rectas hacia delante. Ponga las palmas de las manos en el suelo a ambos lados de las caderas. Tome unas cuantas respiraciones profundas.
2.- Espire, estire los brazos y agarre los dedos de los pies. Coja el dedo gordo del pie derecho entre el pulgar, el índica y el corazón de la mano derecha y con los mismo dedos de la mano izquierda, el dedo gordo del pie izquierdo.
3.- Esitre la columna vertebral procurando darle concavidad. Al empezar, la espalda formará una joroba. Ello se debe a que la columna vertebral se estira solamente desde el área de los hombros. Aprenda a estirarse desde la región pelviana de la espalda así como a estirar los brazos desde el hombro. Con ello desaparecerá la joroba y la espalda se mostrará plana como en la figura. Tome algunas respiraciones profundas.
4. Espire. Doble y separe los codos y, usándolos como palancas, tire del tronco hacia delante y apoye la frente encima de las rodillas Luego, deje reposar gradualmente ambos codos en el suelo, estire cuello y tronco y toque las rodillas primero con la nariz y luego con los labios.
5.- Una vez logre adoptar con facilidad esta posición, haga un esfuerzo mayor para agarrar las plantas de los pies dejando descansar la barbilla en las rodillas.
6.- Cuando también esto se pueda realizar con facilidad, entrelace los dedos de las manos y apoye la barbilla en las espinillas, más allá de las rodillas.
7.- Cuando la posición 6 se obtenga sin dificultdas, agarre la palma de la mano derecha con la mano izquierda, o al revés, más allá de los pies extendidos, y dé forma cóncava a la espalda. Tome algunas respiraciones profundas.
8.- Espire y apoye la barbilla sobre las espinillas, más allá de las rodillas.
9.- Si resulta también fácil la posición 8, agarre la muñeca derecha con la mano izquierda o al revés, y apoye la barbilla en las espinillas más allá de las rodillas.
10. Cuida que la parte posterior de las piernas a ala altura de las rodillas mantenga un contacto firme con el piso. Al principio las rodillas se levantarán del suelo. Tense los músculos de la cara posterior de los muslos y dirija el tronco hacia delante. En este momento la parte posterior de las rodillas se apoyará en el suelo.
11.- Mantenga cualquier de las posiciones arriba indicadas a la que pueda llegar, de uno a cinco minutos, respirando regularmente.
12.-  Los alumnos avanzados pueden estirar las manos hacia delante, apoyando las palmas de las manos en el suelo con los pulgares juntos, más allá de los pies completamente extendidos, y apoyar la barbilla sobre las espinillas, más allá de las rodillas. Permanezca así durante uno o dos minutos, respirando normalmente.
13. Inspie, levante la cabeza de las rodillas y relájese.
14.. En una Paschimottanasana correcta no debe sentirse pesadez alguna sobre la espalda.

EFECTOS
Tonifica los órganos abdominales y los mantiene libres de pereza. Tonifica asimismo los riñones, rejuvenece la totalidad de la columna vertebral y mejora la digestión.
en los animales, la columna vertebral se halla en posición horizontal y el corazón está situado debajo de ella, lo que hace que se mantengan en buen estado de salud, al tiempo que les proporciona gran capacidad de resistencia. En el ser humano, la columna se halla dispuesta verticalmente y el corazón no está situado debajo de ella, de forma que el ser humano nota pronto los efectos del esfuerzo y se halla más expuesto a enfermedades cardíacas. En Paschimottanasana la columna se mantiene recta y horizontal, y el corazón se sitúa debajo de ella. Una buena permanencia en esta postura proporciona un masaje al corazón, así como a la columna y a los órganos abdominales, con lo que unos y otros se sienten respuestos y la mente descansa. Debido al gran estiramiento de la región pelviana, el aporte de sangre oxígenada a la zona es mayor, y las gónadas reciben la nutrición adecuada, con lo que se aumenta la vitalidad, se facilita la cura de la impotencia y se favorece un mejor control de la sexualidad. Es por ello que esta asana se denomina también Brahmacharyasana: significa celibato, y un brahmachari es el que ha controlado el apetito sexual.

Paschimottanasana según el gheranda samhita:

"Estirar las piernas sobre el piso, firmes como si fueran un palo, los talones no deben tocarse.
Llevar la frente sobre las rodillas y tomar con las manos los dedos de los pies."

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lunes, 14 de octubre de 2013

Grandes Maestros: Swami Asuri Kapila



Swami Asuri Kapilananda fue el patriarca y pionero del yoga en Sudamérica y en toda America Latina. Nación en Italia vivió su infancia en París, Francia dejando Europa a los 23 años para residir en India, Nepal, Tibet y luego Japón y China donde estudió con grandes maestros.
En India fue discípulo directo del padre del Maha Yoga el famoso Sri Ramana Maharshi con quién permaneció durante 10 años.
Fue iniciado en la orden de los swamis con el nombre de Swami Asuri Kapilananda Saraswati.
Era profundamente budista e induista y además un gran maestro de yoga y ayurveda, recorriendo el mundo para difundir las enseñanzas visitó más de 50 países, pertenecía al Ramana Ashram, Maitreya Stanga, Maha Bodhi Society y Vishwa Dharma Samsad, y tenía una gran admiración por Aurobindo, ramana, Yogananda, Vivekananda y Mahmuni.
En 1038, 1941 y 1942 fundó las filiales de estas organizaciones en Montevideo, Uruguay estableciendo su propio Ashram enseñando yoga y budismo. Sus dos principales discípulas eran las uruguayas Lakshmi (Fatima Escala) y Padma (Margarita Fanny Escala), quienes siempre asistian al maestro, Padma fue lap rimera maestra de eyoga que formó Swami Asuri Kapilananda.
Swami Asuri Kapilananda form{o y perfeccionó el yoga en Montevideo al francés Swami Sevananda (Leo Cotet de Masqueville) quien habia sido iniciado por su padre el francés Cedaoair y por el yogui alemán Walter Brauer con quén viajó a Mendoza, para abrir un Ashram (hoy conocido como Purna Yoga Ashram de Mendoza).
Junto a Swami Sevananda estudiaron con Swami Asurikapila, el rumano Swami Sarvananda (Georges Kritikos) sucesor de Swami Sevananda en la Orden de los Sarva Swami y el argentina Swami Vayuananda (Carlos Ovidio Trotta) quien iba a transformarse en el sucesor de Swami Asuri Kapilananda en Río de Janeiro, Brasil, formando profesores de yoga y conformando parte de la Asociación Brasileira de Profesores de Yoga, de la Federación de Yoga de Brasil, y ayudando a formas la ULY junto a Swami Maitreyananda quien siguiera con el trabajo, enseñanza y linaje de Swami Asuri Kapilananda, y Swami Vayuananda a partir de 1987.
Swami Asuri Kapilananda fue uno de los directores principales del Subramaniananda Ashram (hoy Aurobindo Sivananda Purna Yoga Ashram), Ramana Ashram, Maha Bodhi y Maitreya Shanga de Montevideo asi como el guía espiritual de la Orden de los Hermanos Asiaticos. Su trabajo se desarrolló junto a Swami Sevananda a quién ordenó como Swami en 1950.

En julio de 1955 se produjo su Mahasamadhi para reencarnarse siete meses después y nacer en 1956 en Montevideo. Su principal discipulo S. Vayuananda diseminó sus enseñanzas desde Río Janeiro por todo Brasil hasta 1987 fecha en la cual se reunió con la nueva encarnación de Swami Asuri Kapila para enregarle los manuscritos. Meses después S. Vayuananda dejaba este plano para entrar a Mahasamadhi luego de cumplir su misión. Vaishnacharya Krishna Kisore Dasa (Avatar de Narayana) supremo dirigente del Vishwa Dharma Smasad y Consejo Mundial de Yoga reconoció a Swami Asuri Kapilananda y a sus reencarnaciones anteiores y posteriores como avatares y yogavataras.


domingo, 13 de octubre de 2013

Sobre la Meditacion - Dr. Albert Hoffman


"La meditación comienza en aquella profundidad de la realidad objetiva, hasta la que han llegado el saber y el conocimiento objetivos. Por tanto, la meditación no significa un rechazo de la realidad objetiva, sino que, por el contrario, consiste en una penetración más profunda y cognoscitiva; no es la huida a un mundo onírico imaginario, sino que busca su verdad más abrumadora a través de una observación simultánea y estereoscópica de la superficie y la profundidad de la realidad objetiva.
De ello tendría que surgir una nueva conciencia de la realidad."
Dr. Albert Hoffman


viernes, 11 de octubre de 2013

Meditación de la Cuerda Plateada

En el Vigyana Bahirava Tantra, uno de los discursos de Siva, hace referencia a una meditación sobre una fina cuerda que se extiende a los largo de la espina dorsal. Esta cuerda es Sushumna, el canal central del sistema humano de energía. La meditación es muy poderosa.


Recomiendo que sea precedida por la Meditación de Yoga Kundalini. La razón es que ésta genera gran cantidad de energía, aumentando el poder de concentración y visualización, esenciales para la Meditación de la Cuerda Plateada. Creo que la Meditación del Yoga Kundalini debería realizarse en todo momento con antelación a cualquier otro método, ya que siempre aumentará el valor de la técnica en particular que estés desarrollando. Con ello en mente, vamos a proceder con la Meditación de la Cuerda Plateada.
Siéntate con las piernas cruzadas -preferiblemente en postura de loto-, con la espalda muy recta y los ojos cerrados. Con las manos descansando sobre las rodillas, dirige toda tu atención hacia la espina dorsal, visualizándola en toda su longitud y con todas sus vértebras. Si no estás seguro de cómo es tu espina, consulta una obra de anatomía. Figúrate que en su mismo centro se halla una fina y larga cuerda o cordón plateado que discurre en toda su extensión, desde la misma base hasta la cima del cráneo. La médula o núcleo de la cuerda es de un brillante rojo púrpura.
Con cada respiración, enfoca tu atención en ella, visualizándola por completo. Y esto es todo lo que hay que hacer en la Meditación de la Cuerda Plateada, simplemente enfocar la cuerda y grabarla en la mente.
En principio dicha meditación puede parecer exageradamente simple; sin embargo, se trata de un método que precisa de una resuelta atención y de una concentración tremenda. Cuando te muestres capaz de mantener la imagen de la cuerda plateada en la mente, la energía Kundalini viajará a través del cordel vigorizando la totalidad del sistema de chakras. Primero comienzas a expandirte despacio y posteriormente con mucha más rapidez. No resulta infrecuente la sensación de estar flotando en el espacio, como un átomo suspendido en un océano de energía. Esta meditación no hará expandirse únicamente tu conciencia, facilitándote la irrupción en fabulosos estados meditativos, sino que también te será útil para disolver los bloqueos y obstrucciones del sistema de chakras e incrementar en general tu energía.

Al igual que con cualquier otra, sugiero practicarla consistente y regularmente, al menos durante el transcurso de un año, ya que parece ser la única manera de determinar el valor de un método de este tipo. Ejercitada junto a la Meditación de yoga Kundalini, representa una sustancial práctica meditativa. Practícala todo el tiempo que te apetezca.

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jueves, 10 de octubre de 2013

Bardo Thodol (Segundo Bardo) - Parte I

Recuerda:
Ahora vas a experimentar tres Bardos.
Tres estados de la pérdida del yo.
Primero aparece la clara luz de la realidad.
Vienen fuego los juegos de alucinaciones fantásticamente variados.
Más adelante encontrarás el estado de reentrada.
De volver a tener un yo.
Oh, amigo.
Puede ser que tu experiencia sea de trascendencia del yo, la salida de tu antiguo propio yo.
Pero tú no eres el único.
A todos les llega alguna vez.
Eres afortunado al tener gratuitamente esta experiencia de renacimiento que se te ofrece.
No te apegues con esa debilidad a tu viejo Yo.
Incluso si te apegas a tu mente, ya has perdido el poder de mantenerla.
Por la lucha no podrás conseguir nada en este mundo alucinatorio.
No te apegues.
No seas débil.
Cualquiera que sea el miedo o terror que te embargue
No olvides estas palabras.
Introduce su significado en tu corazón.
Sigue adelante.
Aquí mismo está el secreto vital del conocimiento.

Recuerda, oh amigo:
Cuando el cuerpo y la mente se separan, experimentas una rápida visión de la verdad pura, sutil, radiante, brillante.
Vibrante, gloriosa.
No temas.
Esta es la radiación de tu verdadera naturaleza.
Reconócelo.
Desde la niebla de esta radiación viene el sonido natural de la realidad.
Reverberando igual que mil truenos simultáneos.
Este es el sonido natural del proceso de tu vida.
Por tanto no te asustes.
No te aterrorices.
No tengas miedo.
Para ti es suficiente saber que estas apariciones son
las formas de tu propio pensamiento.
Si no reconoces tus propias formas de pensamiento.
Si olvidas tu preparación.
Las luces te deslumbrarán.
Los sonidos te atemorizarán.
Los rayos te aterrorizarán
La gente a tu alrededor te confundirá
Recuerda la llave de las enseñanzas
Oh, amigo.
Estos reinos no vienen de algún lugar exterior a tu ego.
Vienen de tu interior y brillan sobre ti.
Tampoco las revelaciones vienen de ningún otro lugar.
Existen desde la eternidad dentro de las facultades tu propio intelecto.
Reconoce que son de esta naturaleza.
La llave de la iluminación y de la serenidad durante
el período de diez mil visiones es simplemente ése:
Descanso, relax.
Únete a él.
Acepta encarecidamente las maravillas de tu creatividad.
No te apegues ni estés asustado.
Ni atraído ni repelido.
Sobre todo, no hagas nada sobre las visiones.
Existen solamente dentro de ti.


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miércoles, 9 de octubre de 2013

Virabhadrasana I (Iyengar)

Sucedió en otro tiempo que Daksa celebró un gran sacrificio, pero no invitó a su hija Sati ni al marido de ésta, Siva,  jede de los dioses. Acudió sin embargo Sati al sacrificio, mas, viéndose grandemente humillada e insultada, se arrojó al fuego y pereció. Al enteresarse Siva de ello, sintiendose profundamente ofendido, arrancose un pelo de la poblada cabellera y lo arrojó al suelo. Al punto surgió un poderoso héroe llamado Virabhadra que se puso a sus órdenes, recibiendo el encargo de enviar el ejército como un huracán en medio de la asamblea de Daksa, destruyó el sacrificio, puso en fuga a los sacerdotes y a los otros dioses y decapitó a Daksa. Siva, apesadumbrado por lo ocurrido a Sati, se retiró a Kailas, donde se sumió en una profunda meditación. Sati, reencarnada como UMA en la casa del Himalaya, se esforzó de nuevo por obtener el amor de Siva, de quien finalmente conquistó el corazón. Tal es la historia segpun la cuenta Kalidasa en su gran poema Kumara Sambhava (El nacimiento del señor de la Guerra).

Esta asana está dedicada al poderoso héroe que Siva creó a partir de su espesa cabellera.



TÉCNICA
1.- De pie en Tadasana.
2.- Levante ambos brazos por encima de la cabeza y, una vez extendidos, junte las palmas de las manos.
3.- Tome una inspiración profunda y de un salto separe las piernas lateralmente entre 120 y 130 centímetros.
4.- Espire y gire hacia la derecha, al propio tiempo que gira el pie derecho 90° hacia la derecha y el pie izquierdo gira lentamente en la misma dirección. Flexiones la rodilla derecha hasta colocar el muslo derecho paralelo al suelo y la tibia derecha perpendicular, formando un ángulo recto entre pantorilla y muslo derecho. La rodilla flexionada no debe situarse más allá del tobillo, sino en la vertical del talón.
5.- Estire la pierna izquierda y tense la rodilla.
6.- Cara, pecho y rodilla derecha deben estar orientados en el mismo sentido que el pie derecho, como indica la figura. Gire la cabeza hacia arriba, estire la columna vertebral desde el coxis y dirija la mirada hacia las palmas de las manos unidas.
7.- Mantenga la postura de 20 segundos a medio minuto respirando normalmente.
8.- Repita la postura hacia el lado izquierdo como en las posiciones 4 a 6, invirtiendo todo el proceso.
9.- Espire y de un salto vuelva a Tadasana

Si bien todas las posturas de pie requieren esfuerzo, ésta lo requiere en particular. No deberán por tanto realizarla aquellas personas que tengan el corazón delicado. Incluso las personas fuerte no deben permanecer mucho tiempo en esta asana.

EFECTOS
En esta postura el pecho se expande totalmente, lo que facilita la respiración profunda. Disminuye la rigidez de los hombros y la espalda, tonifica los tobillos y las rodillas, y cura la rigidez del cuello. Reduce, asimismo, la grasa de las caderas.
Ver también:

lunes, 7 de octubre de 2013

GRANDES MAESTROS: El legado yoguico de Sri. T. Krishnamacharya

 
Sri T. Krishnamacharya

Quizá nunca hayas escuchado hablar de él, pero es posible que Tirumalai Krishnamacharya haya influenciado e incluso inventado tu Yoga.  Ya sea que practiques las series dinámicas de Pattabhi Jois, el refinado alineamiento de B.K.S. Iyengar, las posturas clásicas de Indra Devi o el Vinyasa del ViniYoga hecho a tu medida, tu practica se origina en la misma fuente: un brahmin de un metro cincuenta y cinco nacido hace mas de cien  años en una pequeña aldea del sur de la India.


        No cruzo jamás ningún océano, pero el Yoga de Krishnamacharya se ha esparcido por toda Europa, Asia y las Américas.  Es difícil encontrar hoy día una tradición yoguica cuyas asanas no haya influenciado.  Aun cuando aprendas de algún yogui apartado ahora de las tradiciones asociadas con Krishnamacharya, es bastante probable que tu maestro haya estudiado previamente el método Iyengar, Ashtanga, o Viniyoga antes de desarrollar su propio estilo.  Rodney Yee, que aparece en numerosos y populares videos, estudio por ejemplo, con Iyengar.  Richard Hittleman, un conocido yogui de la T.V. de los años 70 estudio con Devi.  Otros profesores han incorporado enseñanzas de varios estilos basados en Krishnamacharya, creando a su vez métodos particulares tales como el White Lotus Yoga de Ganga White y el ISHTA Yoga de Manny Finger.  La mayoría de los profesores incluso de estilos no directamente relacionados con Krishnamacharya – Sivananda y Bikram yoga, por ejemplo - han sido influenciados por algunos aspectos de las enseñanzas de Krishnamacharya.

         Muchas de sus contribuciones han sido integradas de tal modo en el tejido de la tela del Yoga que, la fuente ha sido olvidada.  Se dice que Krishnamacharya es responsable del moderno énfasis en Shirshasana (paro de cabeza) y Sarvangasana (equilibrio sobre los hombros).  Fue pionero en el refinamiento de las posturas, en optimizar sus secuencias y en atribuir valor terapéutico a asanas específicos.  Al combinar pranayama y asanas, hizo de las posturas una parte integral de la meditación, en lugar de ser un paso en el camino que a ella conduce.

         En efecto, la influencia de Krishnamacharya se puede apreciar, mas nítidamente, en el énfasis en la practica de asanas, que ha llegado a ser la rubrica del Yoga de hoy.  Probablemente no ha existido otro yogui que haya desarrollado tan deliberadamente las practicas físicas.  En el proceso, transformo el Ata – que era un oscuro riachuelo del Yoga – en su cauce principal.  El resurgimiento del Yoga en India le debe muchísimo a sus innumerables tours y demostraciones, durante los años 30 y también a sus cuatro más famosos discípulos – Jois, Iyengar, Devi y a su propio hijo T.K.V. Desikachar, que han jugado un enorme rol en la popularización del Yoga en Occidente.




Recuperando las raíces del yoga

         Cuando la Revista  americana, especializada en yoga  Yoga Journal me pidió que escribiera sobre el legado de Krishnamacharya pensé que seria tarea fácil seguir la huella de alguien que, murió solo hace una década.  Descubrí, sin embargo, que Krishnamacharya sigue siendo un misterio, incluso para su propia familia.  Nunca escribió sus memorias o se atribuyo alguna de sus numerosas innovaciones.  Su vida esta envuelta en mito.  Aquellos que lo conocieron bien ya son demasiado ancianos.  Y si perdemos sus recuerdos, corremos el riesgo de perder mucho mas que la historia de uno de los hombres mas notables del yoga,  corremos el riesgo de perder la visión de la historia de esta vibrante tradicion que hemos heredado.
        Es curioso ver como la evolución de la personalidad de este hombre multifacético influencia el Yoga que practicamos hoy día.  Krishnamacharya comenzó su carrera como profesor perfeccionando su estricta e idealista versión del hatha yoga.  Y,  a medida que la corriente de la historia lo fue forzando a adaptar,  se transformo en uno de los mas grandes reformadores del Yoga. Algunos de sus estudiantes lo recuerdan como un maestro riguroso y volátil,  B.K.S. Iyengar me dijo que Krishnamacharya podría haber sido un santo ni no hubiese sido tan egocéntrico y tenido tan mal genio.  Otros lo recuerdan como un gentil mentor que valoraba sus individualidades.  Desikachar, por ejemplo,  describe a su padre como una persona amable que a menudo, colocaba sobre su cabeza las sandalias de su difunto guru, en un  acto de humildad.
        Ambos hombres continúan siendo totalmente leales a su guru, aun cuando lo conocieron en diferentes etapas de su vida,  es como si recordaran a dos personas diferentes.  Es posible apreciar todavía en los tonos disonantes de las tradiciones que el inspiro,  características aparentemente opuestas, algunas suaves, algunas estrictas, cada una atrayendo personalidades diferentes y agregando profundidad y variedad a nuestra practica de Yoga, todavía en desarrollo.




Emergiendo de las sombras

        El mundo del yoga que Krishnamacharya heredo a su nacimiento,  en 1888, era bastante diferente al de hoy.  El yoga había perdido mucha fuerza debido a las presiones del régimen colonial británico.  Solo un pequeño grupo de hindúes lo practicaba.  Pero, a mediados del siglo diecinueve y comienzos del veinte, movimientos revitalizadores hindúes insuflaron nueva vida en la tradición india.  De joven. Krishnamacharya se sumergió en el aprendizaje de diversas disciplinas clásicas hindúes, incluyendo el idioma sánscrito, rituales, leyes,  medicina india básica.  Con el tiempo, iba a canalizar este amplio bagaje de conocimientos hacia el estudio del Yoga, en donde sintetizaría la sabiduría hindú de estas tradiciones.
        Según notas biográficas escritas por Krishnamacharya cerca del termino de su vida, su padre lo habría iniciado en el Yoga a  la edad de cinco años, época en que comenzó a enseñarle los Yoga Sutras de Patanjali, y le dijo que su familia descendía de un respetado yogui del siglo IX, Nathamuni.  Aunque su padre murió antes de que Krishnamacharya alcanzara la pubertad, inculco en su hijo una gran sed por el conocimiento y el sedeo especifico e estudiar Yoga.  En otro manuscrito Krishnamacharya escribió, que cuando todavía era un mocoso, aprendió 24 asanas de un Swami de Sringeri Math, el mismo templo que vio nacer el linaje de Shivananda Yogananda.  Luego, a la edad de 16 años, hizo un peregrinaje al santuario de Narhamuni, en Alvar Tirunagari, donde se encontró, en una extraordinaria visión, con su legendario antepasado.
        Tal como siempre contó esta historia, se encontró con un anciano en la puerta del templo, quien le indico con el dedo un bosquecillo de mangos que había por ahí cerca.  Krishnamacharya camino hacia el bosquecillo donde se desplomo de cansancio.  Cuando volvió en si y se levanto, noto que se habían reunido a su alrededor varios yoguis.  Su antepasado Nathamuni le canto versos de Yogarahasya (en sánscrito, La esencia del Yoga), un texto perdido hacia mas de mil años.  Krishnamacharya lo memorizo y posteriormente lo transcribió.
         Las semillas de muchas innovaciones en las enseñanzas de Krishnamacharya se pueden encontrar en este texto, disponible ahora en una versión en ingles (Yogarahasya, traducido por T.K.V. Desikachar, Krishnamacharya Yoga Mandiram, 1998).  Aun cuando la historia del autor pudiese aparecer rebuscada, apunta a un importante razgo de la personalidad de Krishnamacharya:  Nunca se atribuyo originalidad.  En su versión, el Yoga es divino.  Todas sus ideas, originales o no, se las atribuyo a los antiguos textos, o bien a su guru.
       Después de su experiencia en el santuario de Nathamuni, Krishamacharya continuo la exploración de una panoplia de disciplinas clásicas indias, obteniendo diplomas en filosofía, lógica, divinidad y música.  Practico Yoga a partir de los conocimientos rudimentarios, obtenidos en los textos y en alguna entrevista ocasional con algún yogui, pero siempre anhelaba estudiar mas profundamente, como le había recomendado su padre.  Un profesor universitario lo vio practicando sus asanas y le recomendó que buscara un maestro llamado Shri Ramamohan Brahmachari, uno de los pocos hatha yoguis que todavía quedaban.  Sabemos poco sobre Brahmachari, excepto que vivía en una remota cueva con su esposa y tres hijos.  Krishnamacharya cuenta que paso siete años con su profesor memorizando los yoga Sutras de Patanjali, aprendiendo asanas y pranayama, y estudiando los aspectos terapéuticos del Yoga.  Durante su aprendizaje. Krishnamacharya dice haber dominado 3000 asanas desarrollado algunos de sus mas notables talentos, como detener el pulso.  A cambio de la instrucción,  Brahnmachari le pidió a  su leal pupilo que retornara a su ciudad a enseñar Yoga y a establecer una familia.
         La educación de Krishnamacharya le habría permitido conseguir una buena posición en cualquier prestigiosa institución, pero el renunció a esas oportunidades y prefirió honrar la promesa que le había hecho a su mentor.  Y, a pesar de todo su entrenamiento, Krishnamacharya regreso a la pobreza.  En los años de 1920 enseñar Yoga no era remunerativo.  Los estudiantes eran pocos, y Krishnamacharya tuvo que aceptar un trabajo como capataz en una plantación de café.  Pero, en sus días libres, viajaba por la provincia haciendo discursos y demostraciones de Yoga.  Krishnamacharya hizo uso de los siddhis, las capacidades sobrenaturales del cuerpo yoguico, para popularizar el Yoga.  Estas demostraciones – destinadas a despertar el interés de una tradición moribunda- incluían el suspender el pulso, detener vehículos con sus manos, el hacer posturas inverosímiles y levantar objetos pesados con sus dientes.  Pensó que para enseñar Yoga, primero tenia que atraer la atención del publico.
        Por medio de un matrimonio arreglado, Krishnamacharya honro la segunda petición de su guru.  Los antiguos yoguis eran ascetas que vivían en el bosque sin hogar ni familia.  Pero el guru de Krishnamacharya quería que el aprendiera la vida de familia y que enseñara Yoga que sirviera al ciudadano común.  Al comienzo esto resulto ser mas difícil de lo imaginado.  La pareja vivía en tal pobreza que Krishnamacharya solo tenia un taparrabos, un retazo de genero del sari de su esposa.  Mas tarde recordaría este periodo como el mas duro de su vida, pero las dificultades solo lograron endurecer aun mas su inquebrantable resolución de enseñar Yoga. 



El desarrollo del Vinyasa Yoga
        La fortuna de Krishnamacharya mejoro cuando en 1931 recibió una invitación para enseñar en el Sanskrit College de Mysore.  Allí recibió un buen salario y la posibilidad de dedicarse por completo a la enseñanza del Yoga.  La familia gobernante de Mysore, por mucho tiempo, había promovido todas las formas de arte autóctono, apoyando e inyectando nuevo vigor a la cultura india.  Por mas de un siglo ya había patrocinado el Hatha Yoga y la biblioteca contenía las mas antiguas compilaciones ilustradas de asanas que ahora son conocidas:  Sritattvanidhi (traducidas al ingles por el erudito en sánscrito Mormas E. Sjoman en The Yoga Tradition of the Mysore Palace, Adhinav Publications, New Delhi, 1999).
        Durante las dos décadas siguientes el Maharajá de Mysore ayudo a Krishnamacharya a promover el Yoga a través de la india, financiando demostraciones y publicaciones. Siendo diabético el Maharajá sintió fuertemente la relación entre yoga y la recuperación de la salud, y Krishnamacharya dedico mucho tiempo a desarrollar esta conexión.  El puesto de Krishnamacharya en el Sanskrit College no duro mucho.  Era demasiado estricto y sus alumnos se quejaron.  Como al Maharajá le gustaba Krishnamacharya y no quería perder su amistad y consejo, le propuso una solución:  le ofrecio la sala de gimasia del palacio para que iniciara su propia escuela de Yoga, Yogashala.
          Así empezó uno de los periodos mas fértiles de Krishnamacharya.  Durante este tiempo desarrollo lo que hoy se conoce como Ashtanga Vinyasa Yoga.  Como los pupilos de Krishnamacharya eran en su gran mayoría jóvenes activos, adapto técnicas de Yoga, gimnasia y lucha india, para desarrollar las secuencias dinámicas de asanas cuyo propósito era conseguir un insuperable estado físico.  Este estilo de Vinyasa utiliza los movimientos de Surya Namaskar (saludo al sol) para entrar y salir de cada asana.  Cada movimiento se coordina con una forma especial de respirar y drishti, o enfoque de los ojos en ciertos puntos, lo que ayuda a la concentración meditativa.  Con el tiempo Krishnamacharya estandarizó las secuencias de posturas en tres series:  primarias, intermedias y avanzadas.  Los estudiantes eran agrupados de acuerdo a su experiencia y habilidad, teniendo que memorizar cada secuencia antes de avanzar a la siguiente.
         Aun cuando Krishnamacharya desarrollo esta forma de practicar Yoga durante la década de 1930, permaneció prácticamente desconocida en occidente por casi 40 años.  Recientemente se ha transformado en una de las formas de Yoga mas populares, gracias al trabajo de uno de sus mas leales y famosos discípulos: K. Pattabhi Jois.
Sri K. Pattabhi Jois

        Pattabhi Jois conoció a Krishnamacharya en sus tiempos difíciles, antes de los años en el palacio de Mysore.  Era un robusto niño de 12 años cuando asistió a una de las charlas de Krishnamacharya.  Intrigado por la demostración de asanas le pidio a Krishnamacharya que le enseñara Yoga. Las lecciones empezaron al día siguiente,  horas antes de que sonara la campana de la escuela y continuaron cada mañana por tres años hasta que Jois tuvo que abandonar su hogar para entrar en el Sanskrit College.  Cuando Krishnamacharya acepto el puesto de profesor en ese College, dos años mas tarde, Pattabhi  Jois, desbordando de alegría reanudo sus lecciones de Yoga.
       Jois conservo una inmensa cantidad de recuerdos  de los años que estudio con Krishnamacharya.  Durante décadas ha mantenido el trabajo que le dejo Krishamacharya con gran devoción, refinando las secuencias de asanas sin inflingirles modificaciones sustanciales,  tal como un violinista clásico pudiera matizar la melodía de un concierto de Mozart, sin cambiar una nota.  Jois, a menudo ha dicho que el concepto de vinyasa se origino en un antiguo texto llamado Yoga Kuruntha.  Desgraciadamente, el texto desapareció, nunca nadie lo ha visto.  Existen tantas historias sobre su descubrimiento y contenido – he escuchado por lo menos cinco de ellas que se contradicen – que uno se cuestiona su autenticidad.  Cuando le pregunte a Jois si el había alguna vez leído el texto, respondió:  “ No, solo Krishnamacharya”.  Enseguida le resto importancia a la escritura, indicando varios otros textos que, también dieron forma al Yoga que aprendió de Krishnamacharya, incluyendo el Hatha Yoga Pradipika, los Yoga Sutras,  el Baghavad Gita.
        Cualquiera fuesen las raíces del Ashtanga Vinyasa Yoga, hoy es uno de los mas influyentes componentes del legado de Krishnamacharya.  Quizás, este método, originalmente diseñado para los jóvenes, nos muestra un camino mas amigable hacia una espiritualidad mas profunda en una cultura que valora la energía y lo externo mas que lo interno.  En las ultimas tres décadas un numero creciente de yoguis se ha sentido atraído a su precisión e intensidad.  Muchos de ellos han hecho el peregrinaje a Mysore, donde Jois todavía enseña.



Rompiendo una tradición
         Aunque, Krisnamacharya le enseño a niños y jóvenes en el palacio de Mysore, sus demostraciones publicas atrajeron a diversas congregaciones. Disfrutaba del desafío de presentar el Yoga a públicos con diferente formación y educación.  En sus frecuentes tours, que él llamaba viajes propagandísticos, introdujo el yoga entre los soldados británicos, los Maharajas musulmanes y los indios de todas las religiones y credos.  Krishnamacharya siempre enfatizaba que el Yoga era para todos, y adecuaba sus enseñanzas para asi respetar las creencias de sus estudiantes.  Pero mientras pasaba por alto las diferencias culturales, religiosas y de clases, siempre mantuvo una actitud patriarcal hacia las mujeres.  El destino sin embargo, le hizo una jugada:  El primer estudiante que llevó su Yoga al escenario mundial pidió ser admitida vistiendo un sari... ¡ Y además era occidental!
          La mujer, que llego a ser conocida como Indra Devi (nacida en Zhenia Labunskaia, en la Latvia pre-soviética) era amiga de la familia real de Mysore.  Después de ver una de las demostraciones de Krishnamacharya, pidió ser admitida como estudiante.  Al comienzo ni extranjeros ni mujeres.  Pero Devi insistió,  persuadiendo al Maharajá que intercediera en su favor con este brahmin.  De mala gana Krishnamacharya inicio las clases, sometiéndola a una estricta dieta y a un difícil régimen de enseñanza destinado a quebrar su voluntad.  Ella paso cada desafió impuesto por Krishnamacharya,  llegando a ser amiga de él y ejemplar estudiante.
Indra Devi

         Después de un año de aprendizaje,  Krishnamacharya le pidió que enseñara Yoga.  Le pidió que atrajera a las clases un cuaderno y paso con ella varios días dictándole sus conocimientos sobre como enseñar el Yoga, sobre dieta y pranayama.  Inspirada en estas enseñanzas, escribió mas tarde el libro best seller sobre Hata yoga,  Forever Young, Forever Healthy (Prentice Hall, Inc., 1953).  Años después de haber estudiado con Krishnamacharya, Devi fundó la primera escuela de Yoga en Shangai, China, donde Madame Chiang Kai-shek fue una de sus alumnas.  Posteriormente logro convencer a los lideres soviéticas de que el yoga no era una religión y asi pudo abrir las puertas de la Unión Soviética al Yoga, donde hasta entonces era ilegal.  En 1947 se traslado a Estados Unidos.  Viviendo en Hollywood llego a ser conocida como La primera Dama del yoga, atrayendo a estudiantes como Marilyn Monroe,  Elizabeth Arden,  Greta Garbo y Gloria Swanson.  Gracias a Devi,  Krishnamacharya pudo disfrutar de su primera exposición internacional.
         Aunque estudio con Krishnamacharya durante el periodo de Mysore,  el Yoga que enseño Indra Devi tiene poco en comun con el ashtanga vinyasa de Jois.  Como queriendo anunciar ya el altamente personalizado estilo de <yoga que iba a desarrollar mas tarde, Krishnamacharya le enseño a Devi de una manera suave, adaptando las posturas, cada vez que era necesario, a sus limitaciones físicas
         Devi siempre ha mantenido en sus enseñanzas este estilo suave.  Aunque su estilo no utiliza Vinyasa, usa el principio de las secuencias de Krishnamacharya de manera que sus clases recorren un camino – empezando con posturas de pie,  progresando hacia un asana central seguido de posturas complementarias y terminando con relajación.  De  la misma forma que ocurrio con Jois, Krishnamacharya  le enseño a combinar pranayama y asanas.  Los estudiantes de su linaje todavía practican, cada postura con una forma determinada de respirar.
         Devi agregó, además, un aspecto devocional a su trabajo que llamo Sai yoga.  La postura principal de cada clase incluye una invocación de manera que el fulcro de cada practica contiene una meditación en la forma de una oración ecuménica.  Aunque ella misma desarrollo este concepto, pudo ya haber estado presente en forma embriónica,  en las enseñanzas que recibió de Krishnamachara.  En sus últimos años,  Krishnamacharya también recomendó cantos devocionales dentro de la practica de asanas.
         En la actualidad, acercándose a los 103 años, Devi recibe cada tarde estudiantes en uno de sus seis centros de Buenos Aires, Argentina.  Y hasta hace tres años atrás, todavía enseñaba posturas.  Bien entrada en sus noventa años, continuo viajando por el mundo, llevando la influencia de Krishnamacharya a mucha gente en Norte y Sudamérica.  Su impacto en los Estados Unidos se diluyó cuando ella se traslado a vivir a Buenos Aires, en 1985, pero su prestigio en Latinoamérica se extiende mucho mas allá de la comunidad argentina del Yoga.
          Tendrás dificultades en encontrar a alguien en Buenos Aires que no haya escuchado hablar de ella.  Se contacto con todos los estratos de la sociedad latina:  El taxista que me llevo a la entrevista con ella, la describió como una mujer muy sabia, al día siguiente de mi entrevista, el ex presidente de Argentina, Carlos Menem la visito para pedirle su bendición y consejos.  Las seis escuelas de Yoga de Devi, imparten 15 clases de asanas el día y los graduados de su curso de formación de profesores, que dura cuatro años, reciben un certificado internacional reconocido que equivale a un  grado pre-universitario.


Instruyendo a Iyengar

          Durante el periodo en que Krishnamacharya les enseñaba a Devi y a Jois, brevemente también le enseño a un niño llamado B.K.S. Iyengar, quien creció para jugar,  probablemente, el rol más significativo, en introducir el Hata yoga en Occidente.  Es difícil imaginar como habría sido el Yoga que practicamos hoy día si la contribución de Iyengar, en especial su detallada, precisa y sistemática ejecución de cada asana, su investigación sobre las aplicaciones terapéuticas y su diferenciación por niveles, el riguroso sistema de entrenamiento que ha producido tantos profesores influyentes.

BKS Iyengar

         También es difícil saber cuanto influenció su desarrollo posterior el entrenamiento que recibió de Krishnamacharya.  Aunque intenso, el tiempo que paso junto a su maestro, fue corto:  solo un año.  Además de inculcar en Iyengar devoción por el Yoga, quizá, planto también las semillas que mas tarde germinarian en el yoga de Iyengar.  (Algunas de las características por las cuales es conocido hoy día particularmente las modificaciones a las posturas y sus usos terapéuticos son muy similares a las que Krishnamacharya desarrollo en su trabajo de los últimos años).  Posiblemente cualquier investigación profunda en el Hata yoga produce resultados similares.  De cualquier modo, Iyengar siempre ha idolatrado al guru de su niñez.  Todavía dice:  “ Soy solo un pequeño modelo en Yoga, mi guru fue un gran hombre”.
         Al comienzo, el porvenir de Iyengar no era claro.  Cuando Krishnamacharya lo invito a vivir en su hogar - la esposa de Krishnamacharya hermana de Iyengar –predijo que el poco flexible adolescente no tenia futuro en el yoga.  De hecho, lo que cuenta Iyengar de su vida con Krishnamacharya suena como una novela de Dickens.  Krishnamacharya podía ser un profesor estrictísimo.  Al comienzo casi no se tomó la molestia de enseñarle a Iyengar, quien se pasaba la mayor parte del tiempo regando el jardín y haciendo todo tipo de tareas menores.  El único amigo que tenia era su compañero de habitación, un niño llamado Keshavamurty, que era el favorito de Krishnamacharya.  Una extraña jugada del destino hizo que un día desapareciera Keshavamurthy para nunca mas volver.  Solo faltaban días para una importante demostración en el Yogashala y Krishamacharya, naturalmente, confiaba en su pupilo estrella para que demostrara los asanas.  Enfrentando a esta crisis, Krishnamacharya rápidamente comenzó a entrenar a Iyengar en una serie de complicadas posturas.
         Iyengar practico, en forma diligente, y el día de la demostración sorprendió a Krishnamacharya con una excepcional actuación.  Después de esto, Krishnamacharya comenzó la instrucción de su pupilo con renovado vigor.  Iyengar progreso rápidamente y empezó también  a asistir a Krishnamacharya en sus clases en el yogashala y a acompañarlo en tours.  Krishnamacharya continuo sin embargo su autoritario estilo de instrucción.  En una oportunidad cuando Krishnamacharya le ordeno que hiciera hanumamanasana, (apertura completa de piernas, split), Iyengar se quejo de que nunca había hecho es postura antes.  ¡Hazlo!  Le grito Krishnamacharya.  Iyengar lo hizo desgarrándose los músculos de la corva.
         Su corto aprendizaje termino abruptamente.  Después de una demostración de Yoga en el norte de la provincia de Karnataka, un grupo de mujeres le pidió a Krishnamacharya que les enseñara.  Krishnamacharya eligió a Iyengar, su estudiante mas joven, para que impartiera esa clase.  En esa época las clases eran segregadas, es decir, las mujeres estudiaban separadamente de los hombres.  Iyengar impresiono a las mujeres con su forma de enseñar. Y, a pedido de ellas, Krishnamacharya designo a Iyengar como su instructor.
         Enseñar fue una promoción para Iyengar,  pero no contribuyo mayormente a mejorar su situación.  Enseñar yoga era todavía una profesión marginal.  A veces, recuerda Iyengar, comía solo un plato de arroz cada tres días, sustentándose solamente con agua.  Pero se entrego en cuerpo y alma al yoga.  De hecho, Iyengar dice que era tal su obsesión por el yoga que, algunos vecinos y miembros de la familia creyeron que había enloquecido.  Practicaba durante horas, usaba pesadas piedras para forzar sus piernas en Baddha Konasana (sentado con las plantas de los pies juntas) o bien doblándose hacia atrás sobre un rodillo compactador de cemento para mejorar su Urdhva Dhanurasana (la araña).  Preocupado por su bienestar, el hermano de Iyengar arreglo su matrimonio con una joven de 16 años llamada Ramamani.  Afortunadamente, Ramamani respetaba su trabajo y llego a ser una compañera muy importante en su investigación de asanas.
         Varios ciento de millas alejado de su guru, la unica forma que tenia Iyengar de aprender mas sobre asanas, era explorar con su propio cuerpo y analizar los efectos.  Con la ayuda de Ramamani, Iyengar refino y mejoro las asanas que aprendió de Krishnamacharya.
         Al igual que krishnamacharya, a medida que Iyengar ganaba estudiantes, iba adaptando y modificando las posturas para satisfacer sus necesidades.  Y también, al igual que Krishnamacharya, Iyengar nunca dudo cuando tuvo que innovar.  En gran medida, abandono el estilo Vinyasa de su mentor. En cambio, al desarrollar cada postura, constantemente investigo la naturaleza del alineamiento interno, considerando los efectos de cada parte del cuerpo, incluso la piel.  Debido a que muchos de los estudiantes que vinieron a el estaban en peores condiciones físicas que los jóvenes estudiantes de Krishnamacharya, Iyengar tuvo que aprender a desarrollar elementos  especiales (props: elementos de ayuda como bloques  de madera, cinturones de algodón, la pared)  para ayudarles.  Y , como alguno de sus estudiantes estaban enfermos, Iyengar empezó a desarrollar asanas como herramienta de curación, creando programas terapéuticos específicos.  Adicionalmente, Iyengar empezó a ver el cuerpo como si fuera un templo y las asanas, como las oraciones.  El énfasis de Iyengar en los asanas no siempre gusto a su maestro.
         Aunque en las celebraciones de los 60 años de Iyengar, Krishnamacharya elogio las aptitudes de Iyengar en la practica de asanas, le sugirió que ya era tiempo que se enfocara mas hacia la meditación.
         A través de las décadas de los años 30, 40 y 50, la reputación de Iyengar como maestro y como terapeuta continuo creciendo.  Obtuvo estudiantes famosos y respetados, tales como el filosofo Jiddhu Krishnamurti y el violinista Yehudi Menuhin, quienes lo ayudaron a atraer estudiantes occidentales.  En los años 60 el Yoga estaba formando parte de la cultura mundial, e Iyengar estaba siendo reconocido como uno de sus principales embajadores.



Sobreviviendo los años difíciles.
        Aun cuando sus estudiantes prosperaban y difundían su evangelio yoguico, Krishnamacharya volvió a encontrarse con tiempos difíciles.  Ya en 1947 el número de alumnos había bajado, considerablemente, en el Yogashala.  Según Jois, solo quedaban tres alumnos.  El patrocinio gubernamental también se había terminado, India había obtenido su independencia  los políticos que reemplazaron a la familia real de Mysore tenían poco enteres en el Yoga.  Krishnamacharya lucho por mantener viva la escuela, pero en 1950 tuvo que cerrar.  Un krishnamacharya de 60 años se vio en la situación de tener que empezar todo de nuevo.

         A diferencia de algunos de sus protegidos,  Krishnamacharya no tuvo la fortuna de disfrutar de los beneficios de la creciente popularidad del Yoga.  Continuo estudiando, enseñando y desarrollando su Yoga en casi total oscuridad.  Iyengar estima que este periodo solitario , cambio la disposición de Krishnamacharya.  Según Iyengar, Krishnamacharya podía permanecer distante bajo la protección del Maharajá de Mysore.  Pero entregado a si mismo, obligado a conseguir sus propios estudiantes, tuvo mas motivación para adaptarse a la sociedad y desarrollar mayor compasión.
        Asi fue como, en 1950, cuando Krishnamacharya luchaba por conseguir trabajo, debió aceptar un puesto de profesor en Mysore, en el Vivekananda College de Chennai.  Nuevos estudiantes aparecieron, incluyendo gente de diferentes profesiones, estratos sociales y en variadas condiciones de salud.  Krishnamacharya tuvo que ingeniárselas para inventar nuevos métodos de enseñanza.  Y, a medida que iban apareciendo estudiantes con menos aptitudes físicas  algunos incluso con incapacidades, Krishnamacharya debió adaptar las posturas para satisfacer las necesidades de cada uno.
        Por ejemplo, instruía a un alumno que hiciera Paschimottanasana, (sentado con el cuerpo doblado hacia delante) con las rodillas estiradas para estirar los ligamentos de la corva, mientras que hacia hacer la misma postura a otro estudiante, pero con las rodillas dobladas.  Del mismo modo, modificaba la respiración de acuerdo a las necesidades de sus alumnos, a veces reforzando el abdomen poniendo mayor énfasis en la exhalación  otras, en la espalda, poniendo énfasis en la inhalación.
         Krishnamacharya variaba la duración, frecuencia y las secuencias en los asanas para ayudar a los estudiantes a alcanzar metas especificas de corto plazo, como recuperarse rápidamente de una enfermedad.  Y , a medida que los alumnos progresaban, los ayudaba a refinar las posturas hasta conseguir la forma ideal.  En su estilo particular, Krishnmacharya ayudaba a sus estudiantes a evolucionar de un Yoga que se adaptaba a sus limitaciones individuales, a un Yoga que maximizaba sus habilidades.  Este enfoque, que hoy día se conoce con el nombre de Viniyoga, se convirtió en la marca registrada de la enseñanza de Krishamacharya en sus décadas finales. 
          Krishnamacharya parecía siempre dispuesto a ampliar estas técnicas a casi cualquier estado de salud que presentara un desafió.  En una oportunidad, un doctor le pidió que le ayudara con un paciente había tenido un infarto cerebral.  Krishnamacharya manipulo los miembros sin vida del paciente poniéndolos en diferentes posturas, una especie de yogaterapia.  Y como con muchos  estudiantes de Krishnamacharya, la salud de esta persona mejoro,  y también la fama de Krishnamacharya como terapeuta.
         Fue la reputación de terapeuta la que atraería al ultimo, y uno de sus mayores discípulos.  Pero en ese tiempo, nadie -y menos Krishnamacharya – sospecharía que su hijo, T.K.V. Desikachar, llegaría a ser un famoso yogui, el que traspasaría del mundo del Yoga occidental, la linea completa de las enseñanzas de su padre, en especial la de los últimos años.


Manteniendo la llama viva.

         Aunque nacido en una familia de yoguis, Desikachar nunca sintió el deseo de continuar con la tradición.  De niño, se alejaba de su padre cuando este le pedía que hiciera asanas.  Krishnamachatya lo agarro una vez, le ató las manos y pies en Baddha Padmasana ( postura del loto con los brazos cruzados detrás de la espalda y las manos en los pies) y allí lo dejo por media hora.  Este tipo de pedagogía no motivo a Desikachar a estudiar yoga, pero seguramente la inspiración llegó por otros medios.

TKV Desichakar

        Después de obtener un titulo de ingeniero en la universidad, Desikachar vino a visitar a su familia por un corto tiempo.  Iba camino a Delhi, donde le habían ofrecido un buen trabajo en una firma europea.  Una mañana cuando estaba sentado en los peldaños de la entrada de la casa leyendo el periódico, vio acercarse por la estrecha calle un enorme vehículo americano que se detuvo justo en frente de la casa de Krishnamacharya.  En ese preciso momento su padre  salió de la casa, vistiendo sólo un dhoti (tela de algodón enrollada alrededor de las caderas) y las marcas sagradas que indican una vida entera de devoción al dios Vishnu.  Del asiento trasero del auto,  descendió una mujer de apariencia europea, de mediana edad, gritando:  “ ¡Profesor, profesor! ”.  Se lanzo sobre los brazos de Krishnamacharya con un abrazo efusivo.
        La sangre debe habérsele ido de la cara a Desikachar al presenciar esto, y sobretodo, cuando vio que Krishnamacharya también la abrazaba.  En esos días, las mujeres occidentales y los Brahmines no se abrazaban especialmente no en medio de la calle, y menos tratándose de un  Brahmin tan observante como Krishnamacharya.  Cuando se hubo ido la mujer lo único que atino a decir Desikachar fue : ¿Por qué?.
         Krishamacharya le explico que la señora había estado estudiando yoga con él, y que gracias a su ayuda, la mujer por primera vez en 20 años había podido conciliar el sueño.  Quizá,  la reacción de Desikachar al escuchar esta revelación fue una suerte de providencia o karma, sin duda esta prueba del poder del yoga le sirvió como una curiosa epifanía que, cambiaría su vida para siempre.  En un instante resolvió aprender lo que sabia de su padre.
         Krishnamacharya no recibió, de buen grado, este repentino interés de su hijo por el yoga.  Le dijo que continuara con su carrera de ingeniero y que dejara el yoga tranquilo.  Desikachar se negó a escuchar.  Rechazo el trabajo en Delhi, encontró trabajo en una firma local e insistió a su padre que le diera clases.  Eventualmente Krishnamacharya acepto.  Pero, para asegurarse de que el interés de su hijo era genuino – o para descorazonarlo- Krishnamacharya también fijo la hora de inicio de las clases a las 3:30 de la mañana cada mañana.  Desikachar acepto, pero también puso su propia condición:  Nada que tenga que ver con Dios.  Un ingeniero pragmático como el vio la necesidad de la religión.  Krishnamacharya respeto la decisión de su hijo e iniciaron las clases con asanas y recitando los Yoga Sutras de Patanjali.  Y, como la familia entera vivía en una sola habitación, no les quedo mas remedio, medio dormidos, que sumarse a las clases.  Las lecciones continuarían por 28 años aunque ya no tan temprano.
         Durante los años que enseño a su hijo, Krihsnamacharya continuo refinando su enfoque sobre el Viniyoga, haciendo programas especiales para los enfermos, para las mujeres embarazadas, niños, y por supuesto, para aquellos en la búsqueda dela autorrealización espiritual.  Llego, incluso, a dividir la practica de yoga en tres etapas, representando la juventud, la edad madura y la vejez:  Primero, desarrollar fuerza muscular y flexibilidad, segundo, mantener la salud durante los años de trabajo y de sustento de la familia, y finalmente, ir mas allá de la practica física para enfocarse en Dios.
          Desikacachar observo que a medida que iban progresando los estudiantes, Krishamacharya no solo comenzaba a poner énfasis en una práctica de asanas mas avanzadas, sino que también, en los aspectos espirituales del yoga.  Desikachar se dio cuenta de que su padre sentía que cada acción era en si misma, un acto de devoción, que cada asana debía conducir hacia la calma interior.  Del mismo modo, el énfasis que ponía Krishnamacharya en la respiración tenia por objeto transmitir implicaciones espirituales, conjuntamente, con beneficios fisiológicos.  De acuerdo a Desikachar, Krishnamacharya describía el ciclo respiratorio como un acto de entrega:  Inhala y Dios se acerca.  Mantén la respiración, y Dios permanece contigo. Exhala, y tu te acercas a Dios.  Mantén la exhalación, y entrégate a Dios.
         Durante los últimos años de su vida, Krisnamacharya introdujo los cantos védicos en la práctica de yoga, siempre ajustando el número de versos para que coincidieran con el tiempo que los alumnos debían permanecer en las posturas.  Esta técnica puede ayudar a los estudiantes a mantener enfocada la mente y los prepara para la meditación.
          Cuando Krishnamacharya se inclinaba hacia los aspectos espirituales del yoga, respetaba las creencias individuales.  Una de sus mas antiguas estudiantes, Patricia Miller, que enseña hoy día en Washington D.C., recuerda que el dirigía las meditaciones ofreciendo alternativas.  Instruía a sus alumnos que cerrara sus ojos  observaran el espacio entre las cejas, y luego, decia: Piensa en Dios.  Si no en Dios, en el sol.  Si no en el sol, en tus padres.  Explica Miller que Krishnamacharya exigía solo una condición: Que admitamos que existe un poder mas grande que nosotros mismos.


Preservando un legado.

         Desikachar propaga hoy día el legado de su padre, dirigiendo el instituto Krishnamacharya Yoga Mandiram, en Chennai, India, donde se enseñan todos los diferentes enfoques que tenia Krishnamacharya sobre el yoga y sus escritos son traducidos  publicados.  Con el tiempo, Desikacahar abrazo toda la gama de las enseñanzas de su padre, incluyendo su veneración por Dios.  Desikachar, sin embargo, comprende el escepticismo occidental y enfatiza la necesidad de despojar el yoga de sus atadura hinduistas, de manera que siga siendo un vehículo para toda la gente.  La visión del mundo de Krishnamacharya estaba enraizada en la filosofía  védica, la visión del mundo occidental lo está en la ciencia.  Versado en ambas, Desikachar ve su rol como el de un traductor, llevando la antigua sabiduría de su padre a oídos modernos. 
         El principal propósito de Desikachar y el de su hijo Kausthub, es el compartir esta antigua sabiduría con la próxima generación.  Le debemos a nuestros hijos un futuro mejor, dice.  Su organización mantiene clases para niños y también para los niños incapacitados.  Y, además de publicar historias y guías espirituales con un sabor contemporáneo, Kusthub también esta produciendo videos para demostrar las técnicas, para enseñarle a los jóvenes, usando los métodos inspirados en el trabajo de su abuelo en Mysore.
         Aunque Desikachar paso casi tres décadas como alumno de Krishnamacharya, dice solo haber captado los fundamentos de las enseñazas  de su padre.  Tanto los intereses como la personalidad de Krishnamacharya semejan un calidoscopio, Yoga era solo una fracción de lo que él sabía.  Krishnamacharya también estudió disciplinas como la filología, la astrología y también la música.  En su propio laboratorio ayurvédico preparaba formulas en base a yerbas.  En India sigue siendo mas conocido como terapeuta que como yogui.  También era conocido gourmet, horticulturista y un gran jugador de cartas.
         Pero el conocimiento enciclopédico que, a veces, lo hacia aparecer distante, incluso arrogante en su juventud – intelectualmente intoxicado, como suavemente lo caracteriza Iyengar- con el tiempo creo la necesidad de comunicarse mejor con la gente.  Krishnamacharya se dió  cuenta de que una parte importante del conocimiento tradicional indio que el atesoraba estaba desaparecido, y decidió abrir su gran reserva de conocimientos a cualquiera con sano interés y suficiente disciplina.  Sintió que el yoga tenia que adaptarse al mundo moderno o desaparecer.
          Hay un dicho indio que dice que cada tres siglos nace alguien para reenergizar una tradición. Es posible que Krishnamacharya fuera uno de esos avatares.  Teniendo un gran respeto por el pasado, no dudo en experimentar e innovar.  Desarrollando y refinando diferentes ángulos, hizo que el yoga fuese accesible a millones de personas.  Esa difusión y facilitación del yoga a todo el mundo es su mas grande legado.  Tan diversas como pueden ser las practicas nacidas del linaje de Krishnamacharya, la pasión y la fe en el yoga siguen siendo la herencia común.  El mensaje tácito que proveen sus enseñanzas es que, el yoga no es una tradición estática, es un arte vivo, que respira y crece constantemente, a través de los experimentos y experiencias de cada practicante.

Fuente: yogajournal