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domingo, 1 de marzo de 2015

Pelicula: Milarepa



El gran yogui Milarepa nació en la provincia de Gungthang, al oeste de Tibet, como el hijo del adinerado terrateniente Mila Sherab Gyaltsen. Pero a la edad de siete años, el padre de Milarepa contrajo una enfermedad mortal y falleció después de encomendar todas las posesiones de la familia al tío y a la tía de Milarepa, a quienes les pidió hacerse cargo de la viuda y de los niños y regresar esas propiedades a Milarepa y a su hermana cuando Milarepa alcanzara la mayoría de edad.
Sin embargo, con la muerte de su padre, los malvados tíos de Milarepa tomaron el control de las propiedades e hicieron que su madre, hermana y él mismo trabajaran como esclavos de la granja, sin ningún salario. Conforme Milarepa se acercaba a la madurez, su tío y tía no sólo le negaron sus derechos a las propiedades, sino que argumentaron que esas propiedades eran el pago por las deudas del padre de Milarepa. Indignado y humillado, la madre de Milarepa lo envió a aprender magia negra muy poderosa para castigar a los traidores.
Milarepa pronto aprendió el poder oscuro de la destrucción y mató a mucha gente inocente en sus actos de venganza. El arrepentimiento y el remordimiento que sintió después de todos estos delitos lo impulsaron a buscar un maestro honesto para ayudarlo a purificar el sufrimiento kármico negativo que ocasionó. Milarepa conoció a un maestro Nyingmapa, Lama Rongtön, quién le impartió enseñanzas sobre dzogchen. Pero en cuanto el lama Rongtön vio la afinidad que Milarepa tuvo con Marpa en el pasado, le sugirió a Milarepa que buscara la guía de Marpa, quién debería ser capaz de ayudarlo en su camino a la liberación.
En un esfuerzo por purificar el karma negativo de Milarepa, el gran maestro Marpa sometió a Milarepa a una serie de difíciles tareas antes de darle cualquier instrucción formal en su entrenamiento. Milarepa construyó con una sola mano un edificio circular en el este, un edificio con forma de media luna en el oeste, un edificio triangular en el norte y un edificio cuadrado en el sur. Pero antes de que cualquiera de ellos estuviera completamente terminado, Marpa ordenó que se demolieran y que se construyeran otros edificios en otro lugar. Finalmente, después de que Milarepa terminara la construcción de otro edificio de nueve pisos de acuerdo a las instrucciones de Marpa, Marpa comenzó oficialmente a impartirle todas las enseñanzas a Milarepa, a quién consideraba como su hijo del alma.
Milarepa practicó con devoción arraigada, gran renunciación, y voluntad de soportar todas las dificultades. Se convirtió en el más adelantado yogui errante de sus tiempos y logró la iluminación en una sola vida. Gampopa y Rechungpa fueron dos de sus mas renombrados discípulos. El primero fue comparado con el sol y el segundo con la luna. Gampopa fue el elegido para continuar con el linaje después de Milarepa.

martes, 15 de julio de 2014

Los seis yogas de Naropa: yoga de la Clara Luz

Las instrucciones incluidas en el Yoga de la Clara Luz se dividen en tres secciones. La primera de ellas se refiere a la base de la bienaventuranza, indicada por los sinónimos de la Clara Luz, que son distintas características que confirman el desarrollo de ésta. La segunda sección se relaciona con las experiencias en el camino de la práctica de este yoga o con los distintos estados de la Luz manifestada a lo largo de estas experiencias. El tercero y último apartado se dedica al logro o realización de la luz real única.
Con la experiencia integrada de este Yoga en todos sus niveles se alcanza el logro del pleno conocimiento del Ser, definido en sí mismo como existencia, consciencia y bienaventuranza (Skt. Sat-Çit-Ananda).
Observando de forma constante los patrones de la  acción y de la no acción (cuando el que la lleva a cabo es un mero agente instrumental, es decir, no se identifica como el hacedor) y fijando la atención en el propio desarrollo de la sabiduría, el proceso que se desencadena es semejante al de un fuego fundiendo el hielo. De este modo, uno deshace todos los conceptos y dualidades, que quedan encauzados en el canal central (Avadhuti), donde la motricidad de la acción se detiene por completo y las fuerzas instintivas, tales como la pasión, la aversión o la confusión, se transforman en sabiduría trascendental.
Una vez se completa este proceso, el organismo físico del practicante queda trasfigurado, por lo que su “cuerpo mental” se convierte en clara luz, determinada por un gozo supremo y por la experiencia de la vacuidad. Esta práctica conduce de forma directa a la realización de Dharmakaya, lo que equivale a decir a la realización de  Mahamudra.

Fuente: Trikaya

martes, 8 de julio de 2014

Los seis yogas de Naropa: El yoga de la transferencia de conciencia (Phowa).

El Yoga de la Transferencia de Conciencia (Phowa)

Puesto que, desde el punto de vista de la evolución espiritual, la muerte constituye el acontecimiento más significativo de la vida humana, ésta debería utilizarse para afrontar ese momento  de la forma más provechosa y con el menor grado de sufrimiento. Esto equivale a decir que la muerte constituye en sí misma una circunstancia altamente favorable para obtener la Budeidad o la condición de un Buda, el máximo grado de realización para las escuelas Vajrayana y Mahayana, de forma espontánea y automática.
El Yoga de la Transferencia de Conciencia o Phowa, el más sutil de los Seis Yogas de Naropa y en conjunción con ellos, supone uno de los instrumentos más certeros a la hora de abordar la muerte como una excelsa oportunidad para alcanzar la extinción definitiva de las impresiones mentales acumuladas a lo largo de innumerables renacimientos.

En consecuencia, su meta esencial se enfoca en emplear la voluntad consciente con el fin de, en un primer nivel, obtener un renacimiento más propicio para el logro de la iluminación y para, en su fase de desarrollo superior, conseguir la liberación de la prisión del samsara de forma inmediata. Así, al igual que en el caso del Yoga del Estado Intermedio, este conjunto de técnicas meditativas se desenvuelven en distintas fases, como el logro de la luminosidad o la adquisición del cuerpo ilusorio, siendo la propia transferencia de conciencia el punto culminante. Con ella se logra la reabsorción del “cuerpo mental” en sí mismo, consiguiendo la desidentificación del ser interno con el ego o “yo” individual y por consiguiente la iluminación absoluta.
 
Fuente: Trikaya
 

martes, 1 de julio de 2014

Los seis yogas de Naropa: El Yoga del Estado Intermedio (Bardo).


En el caso de todos los seres sintientes, el proceso de la existencia se manifiesta en base a los fenómenos materiales y mentales. La entidad individual queda por tanto definida en base al “cuerpo físico” y al “cuerpo mental”, expresados a través de  los cinco agregados: la materialidad, la percepción, la sensación, los objetos mentales y la conciencia.
 
De acuerdo a las leyes que rigen estos dos tipos de fenómenos, en el momento de la muerte, el “cuerpo físico” queda limitado por el devenir del tiempo y llega al final de su ciclo, mientras que el llamado “cuerpo mental” permanece intacto y queda sumido en un estado como de suspensión, en espera de volver a encarnar en un nuevo cuerpo. Éste constituye uno de los tres estados intermedios que constan en la clasificación hecha por Naropa, junto al estado intermedio entre el nacimiento y la muerte ― intervalo que constituye la valiosa vida humana ― y al estado intermedio de los sueños.
Es precisamente en el periodo de transición entre la pasada etapa existencial y la siguiente reencarnación física, cuando el “cuerpo mental” revela todos sus contenidos ― incluyendo los deseos, tendencias, atracciones y aversiones ―, que serán los que, en base al último pensamiento y a las impresiones kármicas, determinen las características del próximo nacimiento. Es por eso, que el estado intermedio en el que el “cuerpo mental” perdura constituye una circunstancia de gran relevancia espiritual para comprender la esencia del samsara y disponer de herramientas que permitan liberarse del sufrimiento que éste implica. Algunas de las principales prácticas  a realizar entre el intervalo antes de renacer son el reconocimiento de la luminosidad en el instante de la muerte y el logro del cuerpo ilusorio cuando el “cuerpo mental”, que permanece activo, se separa del “cuerpo física”.
En resumen, el Yoga del Estado Intermedio, también conocido como bardo, proporciona en detalle instrucciones de meditación que permiten utilizar el lapso del devenir entre el morir y el volver a nacer, para suprimir las impurezas del “cuerpo mental” y alcanzar con ello un nivel de trascendencia más elevado hasta alcanzar la plena liberación.

martes, 24 de junio de 2014

Los seis yogas de Naropa: el yoga de los sueños.

La identificación de la apariencia objetiva y el estado de sueño surge a partir de la comprensión de la naturaleza ilusoria de la manifestación fenoménica. Así, aunque existen diferentes condicionamientos en el estado de vigilia y los sueños, ambos tienen en común la impermanencia y la vacuidad.
Por ello, del mismo modo que durante el periodo en el que permanecemos despiertos podemos acumular conocimiento y desarrollar prácticas para la evolución interna personal, también existe la posibilidad de emplear en un sentido trascendente las proyecciones  oníricas ocurridas mientras dormimos, cuando la mente sin embargo permanece igual de activa.
El Yoga de los Sueños engloba diferentes prácticas meditativas enfocadas en la persistencia de la consciencia durante el tiempo en que se duerme, logrando así el pleno control sobre  las experiencias oníricas. Esto sin embargo, se consigue paso a paso, primero tomando conciencia de uno mismo durante el sueño, y luego llevando a cabo prácticas específicas para la transformación del sueño, como la obtención del cuerpo ilusorio o la práctica de la luminosidad. Esta técnica, que permite unificar la vigilia, el sueño y la propia muerte, desvela la auto iluminada naturaleza Búdica, que sólo puede percibirse a través de la perspectiva intuitiva más sutil o con la meditación más profunda. Se puede incluso decir que el practicante de este yoga conseguirá mantener el estado meditativo incluso durante el estado del sueño, logrando de forma directa la experiencia de Sambhogakaya y Dharmakaya.

Fuente: trikaya

martes, 17 de junio de 2014

Los seis Yogas de Naropa - El Yoga del cuerpo ilusorio.

 
Para el logro de la trascendencia suprema, el Vajrayana  postula la unidad de la apariencia del mundo fenoménico y la vacuidad. En relación a esto, concibe el universo como una mera alusión mental, generada por la conceptualización en dualidad. De esta forma, asimilándose a lo que ocurre en el estado de sueño, los diversos contenidos del curso de la vigilia se consideran como un mero reflejo de los pensamientos en el espacio de la conciencia, sin consistencia real por sí mismos.
Cuando esto es comprendido y realizado mediante la propia experiencia interna, uno logra la erradicación del sentimiento de ego o individualidad, eliminando con ello los apegos mundanos que conducen al Sufrimiento del Samsara. La  desaparición de éste conlleva la liberación del ciclo de nacimientos y muertes, permitiendo en último término el acceso a la verdad última.
El Yoga del Cuerpo Ilusorio se centra básicamente en el empleo de técnicas contemplativas dirigidas a la purificación del prana vital y a la extinción de la mente dual. De este modo, su objetivo primordial es la transformación de los pensamientos mundanos en pensamientos espirituales y así, surgida como una experiencia espontánea y natural, la consecución de un cuerpo ilusorio de sabiduría suprema. Con él se comprende la naturaleza trascendente de la apariencia objetiva y dentro de ella de los cinco agregados (materialidad, percepción, sensación, objetos mentales y conciencia), y de los doce dhatus o elementos de percepción, que abarcan los cinco órganos de los sentidos y la mente, y las seis facultades que de ellos se derivan. Esto es lo mismo que decir, que el practicante adquiere la plena realización de la ilusión material.
Este cuerpo, que según su grado de sutileza se divide en cuerpo ilusorio mundano, cuerpo ilusorio inmaculado y cuerpo ilusorio más inmaculado, constituye en sí mismo un vehículo eficaz para transmitir las enseñanzas espirituales al resto de los seres sintientes, ayudándoles así al logro de la iluminación.

Fuente: Trikaya

miércoles, 11 de junio de 2014

Los seis Yogas de Naropa: El Yoga del Calor Interno (Tummo)

 La mente es el motor que pone en marcha la realidad objetiva. De esta forma, la detención del constante flujo de pensamientos que conforma el mundo mental supone de forma automática la desaparición de la apariencia fenoménica y con ello de la ilusión. Esta corriente de ideaciones conceptuales persiste debido al continuo movimiento del prana o energía vital, con ayuda de los nadis, que son los canales sutiles lalana y rasana, ambas representando las actividades objetivas y subjetivas y las actividades kármicas.
Si el prana se transfiere de los canales izquierdo y derecho al canal central o avadhuti, queda transformado en energía de sabiduría. Con ello, la mente pierde su alimento y consecuentemente su actividad, logrando extinguir la dualidad y la noción del “yo” individual, y propiciando la experiencia del ser interno y real. 
Esta transferencia del prana se puede conseguir a través de la práctica constante de determinada técnica meditativa que da como resultado la generación de un tipo de calor físico, llamado çandali o tummo, que significa “fiero” o “furioso”, cuya experimentación sirve para quemar los objetos mentales que dan lugar a la confusión y que impiden la realización espiritual.
Junto a la generación de tummo o çandali, otra parte importante del Yoga del Calor Interno se centra en la maestría sobre el uso de éste, con el fin de que pueda realizar su tarea de purificación de los órganos espirituales internos. Por ello, este yoga es la raíz o fundamento de todos los demás Yogas.

fuente: trikaya

martes, 3 de junio de 2014

Los seis yogas de Naropa

Naropa fue un Santo Indio del Siglo XI y uno de los maestros eruditos de la Universidad de Nalanda. Recibió enseñanzas Vajrayana sobre los Seis Yogas del yogui indio Tilopa, quien a su vez los adquirió de varios Gurus, tales como  Nagarjuna, Charyapa y Lawapa. Con la ayuda de su hermana Niguma, Naropa divulgó su contenido con tal alcance, que fueron conocidos como  los Seis Yogas de Naropa o los Seis Yogas de Niguma, un conjunto de prácticas tántricas preservadas en el Linaje Kagyu. Aun así, también existen muchos practicantes del linaje Gelupa, como su máximo exponente, Su Santidad el Dalai Lama, que son expertos en estos Yogas, orientados hacia una eficaz y rápida realización de la verdad absoluta inherente en cada ser, impidiendo el mero análisis racional para adquirir el logro del  Mahamudra . A su vez, Naropa transmitió estas enseñanzas a Marpa el Traductor, quien fue maestro de Milarepa, una de las figuras espirituales más populares del Tibet.
La herencia de los Seis Yogas de Naropa llegada hasta el día de hoy ha sido posible gracias a su práctica en reclusión y en un ambiente de retiro, ya que estos Yogas han sido conservados y secretamente transmitidos durante los últimos mil años. Estos yogas son el Yoga del Calor Interno (Tummo), el Yoga del Cuerpo Ilusorio, el Yoga de los Sueños, el Yoga de la Transferencia de Conciencia (Phowa) y el Yoga de los Estados Intermedios (Bardo) y el Yoga de la Clara Luz, cuyo desarrollo facilita el logro del conocimiento supremo.
Para ello, estas técnicas yóguicas incluidas en el Vajrayana o Budismo Tántrico combinan la meditación con ejercicios físicos determinados, encaminados al control de las energías internas y con ello de la propia mente. Por eso, su propósito final es la trascendencia absoluta del mundo fenoménico hasta llegar a la comprensión definitiva del Ser que uno siempre es, a través del logro de siddhis o poderes espirituales específicos que conducen a la experiencia mística. En relación a esto, la práctica simultánea de los Seis Yogas en conjunto resulta mucho más eficaz en el logro de  los objetivos, ya que las técnicas en ellos incluidas se hallan estrechamente relacionadas entre sí.
En consecuencia, los Seis Yogas de Naropa, conjuntamente con las enseñanzas de Mahamudra, constituyen una de las herramientas básicas aplicadas por los practicantes para su propia evolución hacia la realización y para el beneficio de todos los seres sintientes.

Fuente: trikaya.es

jueves, 29 de mayo de 2014

Kalama Sutta - Discurso a los Kalamas

El Kalama Sutta tiene un lugar importante dentro de los textos tradicionales budistas. Pertenece al Canón Pali, la colección más antigua de las enseñanzas del Buda. Los primeros estudiosos occidentales que encontraron el sutta lo llamaron "El discurso de la libre investigación", dado que en el texto el Buda señala que simplemente tener fe no es una base adecuada para seguir a un maestro espiritual.



Kalama Sutta – Discurso a los Kalamas.
(Anguttara Nikaya III, 65)
Traducción del Pali por Bhikku U Nandisena.

1. Así he oído. En una ocasión el Sublime, transitando en el reino de Kosala con un gran grupo de bhikkhus, arribó al poblado de los Kālāmās llamado Kesamutta. Los Kālāmās de Kesamutta oyeron: "Dicen que el asceta Gotama, hijo de los Sakyas, renunciante del clan de los Sakyas, ha arribado a Kesamutta. Una buena reputación de este Sublime Gotama se ha propagado así: Por esto el Sublime es un Arahant, perfectamente iluminado, dotado de visión y conducta, bien encaminado, conocedor del universo, incomparable líder de hombres capaces de ser domados, maestro de devas y humanos, Iluminado, Sublime. Él, habiendo realizado por medio de su propio conocimiento directo este mundo, lo hace conocer junto con sus devas, Māras, Brahmas, esta generación junto con sus ascetas y brahmanes, humanos y devas. Él expone el Dhamma que es bueno en el comienzo, bueno en el medio, bueno en el final, con significado y con palabras; revela la vida santa que es completamente pura. Es bueno ver a tales Arahants."
2. Después, los Kālāmās de Kesamutta se acercaron al Sublime. Habiéndose acercado, algunos, después de haber rendido homenaje al Sublime se sentaron a un lado; algunos, habiendo intercambiado cortesías con el Sublime, después de una conversación cordial y memorable, se sentaron a un lado; algunos, después de saludar con reverencia al Sublime, se sentaron a un lado; algunos, permaneciendo en silencio, se sentaron a un lado. Estos Kālāmās de Kesamutta, sentados a un lado, dijeron esto al Sublime:
3. "Venerable Señor, hay algunos ascetas y brahmanes que vienen a Kesamutta. Ellos explican y elucidan solamente sus propias doctrinas, pero menosprecian, desprecian, repudian, degradan las doctrinas de otros. También después, Venerable Señor, algunos otros ascetas y brahmanes vienen a Kesamutta y ellos también explican y elucidan solamente sus propias doctrinas, pero menosprecian, desprecian, repudian, degradan las doctrinas de otros. Venerable Señor, existe perplejidad en nosotros acerca de ellos, existe la duda: ¿Quién de esos respetables ascetas y brahmanes dice la verdad, quién dice falsedad?" "Kālāmās, es pertinente que vosotros estéis perplejos, es pertinente dudar. La duda ha surgido en vosotros con relación a algo que genera perplejidad."
4. Venid vosotros Kālāmās. No aceptéis por tradición oral, no por linaje de la enseñanza, no por rumores, no por colección de escrituras, no a causa de la lógica, no a causa de la inferencia, no por consideración de causas, no por aceptación reflexiva de una idea, no por la competencia [del maestro], no porque el asceta es nuestro maestro. Pero, Kālāmās, cuando vosotros comprendáis en vosotros mismos: 'Estas cosas son insanas, estas cosas son reprochables, estas cosas son censuradas por los sabios, estas cosas, cuando aceptadas y practicadas, conducen al sufrimiento y perjuicio. Entonces, Kālāmās, vosotros deberíais abandonarlas."
5. "¿Qué pensáis de esto Kālāmās? ¿El deseo, surgiendo dentro de un hombre, surge para su beneficio o para su perjuicio?" "Para su perjuicio, Venerable Señor." "Kālāmās, el individuo codicioso, poseído por el deseo, con mente subyugada por el deseo, destruye la vida, toma lo no dado, va con la esposa de otro, dice falsedades, y también instiga a otro a hacer esto. ¿Es esto para su sufrimiento y perjuicio por largo tiempo?" "Sí, Venerable Señor."
6. "¿Qué pensáis de esto Kālāmās? ¿El odio, surgiendo dentro de un hombre, surge para su beneficio o para su perjuicio?" "Para su perjuicio, Venerable Señor." "Kālāmās, el individuo iracundo, poseído por el odio, con mente subyugada por el odio, destruye la vida, toma lo no dado, va con la esposa de otro, dice falsedades, y también instiga a otro a hacer esto. ¿Es esto para su sufrimiento y perjuicio por largo tiempo?" "Sí, Venerable Señor."
7. "¿Qué pensáis de esto Kālāmās? ¿La ignorancia, surgiendo dentro de un hombre, surge para su beneficio o para su perjuicio?" "Para su perjuicio, Venerable Señor." "Kālāmās, el individuo confundido, poseído por la ignorancia, con mente subyugada por la ignorancia, destruye la vida, toma lo no dado, va con la esposa de otro, dice falsedades, y también instiga a otro a hacer esto. ¿Es esto para su sufrimiento y perjuicio por largo tiempo?" "Sí, Venerable Señor."
8. "¿Qué pensáis de esto Kālāmās? ¿Son estas cosas sanas o insanas?" "Insanas, Venerable Señor." "¿Reprochables o irreprochables?" "Reprochables, Venerable Señor." "¿Censuradas por los sabios o elogiadas por los sabios?" "Censuradas por los sabios, Venerable Señor." "¿Aceptadas y practicadas, conducen al sufrimiento y perjuicio o no? ¿O cómo es aquí?" "Venerable Señor, [estas cosas] aceptadas y practicadas conducen al sufrimiento y perjuicio. Así pensamos nosotros aquí."
9. "Kālāmās, fue por esto que dijimos: 'Venid vosotros Kālāmās. No aceptéis por tradición oral, no por linaje de la enseñanza, no por rumores, no por colección de escrituras, no a causa de la lógica, no a causa de la inferencia, no por consideración de causas, no por aceptación reflexiva de una idea, no por la competencia [del maestro], no porque el asceta es nuestro maestro. Pero, Kālāmās, cuando vosotros comprendáis en vosotros mismos: 'Estas cosas son insanas, estas cosas son reprochables, estas cosas son censuradas por los sabios, estas cosas, cuando aceptadas y practicadas, conducen al sufrimiento y perjuicio, entonces, Kālāmās, vosotros deberíais abandonarlas'. Por esta razón esto fue dicho."
10. "Venid vosotros Kālāmās. No aceptéis por tradición oral, no por linaje de la enseñanza, no por rumores, no por colección de escrituras, no a causa de la lógica, no a causa de la inferencia, no por consideración de causas, no por aceptación reflexiva de una idea, no por la competencia [del maestro], no porque el asceta es nuestro maestro. Pero, Kālāmās, cuando vosotros comprendáis en vosotros mismos: 'Estas cosas son sanas, estas cosas son irreprochables, estas cosas son elogiadas por los sabios, estas cosas, cuando aceptadas y practicadas, conducen a la felicidad y beneficio, entonces, Kālāmās, vosotros, habiendo comprendido, deberíais morar [en ellas].
11. "¿Qué pensáis de esto Kālāmās? ¿El no-deseo, surgiendo dentro de un hombre, surge para su beneficio o para su perjuicio?" "Para su beneficio, Venerable Señor." "Kālāmās, el individuo no codicioso, no poseído por el deseo, con mente no subyugada por el deseo, no destruye la vida, no toma lo no dado, no va con la esposa de otro, no dice falsedades, y tampoco instiga a otro a hacer esto. ¿Es esto para su felicidad y beneficio por largo tiempo?" "Sí, Venerable Señor."
12. "¿Qué pensáis de esto Kālāmās? ¿El no-odio, surgiendo dentro de un hombre, surge para su beneficio o para su perjuicio?" "Para su beneficio, Venerable Señor." "Kālāmās, el individuo no iracundo, no poseído por el odio, con mente no subyugada por el odio, no destruye la vida, no toma lo no dado, no va con la esposa de otro, no dice falsedades, y tampoco instiga a otro a hacer esto. ¿Es esto para su felicidad y beneficio por largo tiempo?" "Sí, Venerable Señor."
13. "¿Qué pensáis de esto Kālāmās? ¿La no-ignorancia, surgiendo dentro de un hombre, surge para su beneficio o para su perjuicio?" "Para su beneficio, Venerable Señor." "Kālāmās, el individuo no confundido, no poseído por la ignorancia, con mente no subyugada por la ignorancia, no destruye la vida, no toma lo no dado, no va con la esposa de otro, no dice falsedades, y tampoco instiga a otro a hacer esto. ¿Es esto para su felicidad y beneficio por largo tiempo?" "Sí, Venerable Señor."
14. "¿Qué pensáis de esto Kālāmās? ¿Son estas cosas sanas o insanas?" "Sanas, Venerable Señor." "¿Reprochables o irreprochables?" "Irreprochables, Venerable Señor." "¿Censuradas por los sabios o elogiadas por los sabios?" Elogiadas por los sabios, Venerable Señor." "¿Aceptadas y practicadas, conducen a la felicidad y beneficio o no? ¿O cómo es aquí?" "Venerable Señor, [estas cosas] aceptadas y practicadas conducen a la felicidad y beneficio. Así pensamos nosotros aquí."
15. "Kālāmās, fue por esto que dijimos: 'Venid vosotros Kālāmās. No aceptéis por tradición oral, no por linaje de la enseñanza, no por rumores, no por colección de escrituras, no a causa de la lógica, no a causa de la inferencia, no por consideración de causas, no por aceptación reflexiva de una idea, no por la competencia [del maestro], no porque el asceta es nuestro maestro. Pero, Kālāmās, cuando vosotros comprendáis en vosotros mismos: 'Estas cosas son sanas, estas cosas son irreprochables, estas cosas son elogiadas por los sabios, estas cosas, cuando aceptadas y practicadas, conducen a la felicidad y beneficio, entonces, Kālāmās, vosotros, habiendo comprendido, deberíais morar [en ellas]. Por esta razón esto fue dicho."
16. "Entonces, Kālāmās, el discípulo noble, así, sin codicia, sin mala voluntad, sin confusión, comprendiendo claramente, constantemente atento, mora abarcando una dirección con una mente imbuida de amor benevolente. De la misma forma, una segunda [dirección]. De la misma forma una tercera. De la misma forma, una cuarta. Así, arriba, abajo, a lo ancho, en todas partes, a todos, mora abarcando el mundo entero con una mente imbuida de amor benevolente, vasta, sublime, ilimitada, sin hostilidad, sin mala voluntad."
"Mora abarcando una dirección con una mente imbuida de compasión. De la misma forma, una segunda [dirección]. De la misma forma una tercera. De la misma forma, una cuarta. Así, arriba, abajo, a lo ancho, en todas partes, a todos, mora abarcando el mundo entero con una mente imbuida de ecuanimidad, vasta, sublime, ilimitada, sin hostilidad, sin mala voluntad."
Mora abarcando una dirección con una mente imbuida de regocijo altruista. De la misma forma, una segunda [dirección]. De la misma forma una tercera. De la misma forma, una cuarta. Así, arriba, abajo, a lo ancho, en todas partes, a todos, mora abarcando el mundo entero con una mente imbuida de ecuanimidad, vasta, sublime, ilimitada, sin hostilidad, sin mala voluntad."
"Mora abarcando una dirección con una mente imbuida de ecuanimidad. De la misma forma, una segunda [dirección]. De la misma forma una tercera. De la misma forma, una cuarta. Así, arriba, abajo, a lo ancho, en todas partes, a todos, mora abarcando el mundo entero con una mente imbuida de ecuanimidad, vasta, sublime, ilimitada, sin hostilidad, sin mala voluntad."
17. "Kālāmās, cuando este discípulo noble ha hecho de esta manera su mente sin enemistad, ha hecho de esta manera su mente sin mala voluntad, ha hecho de esta manera su mente sin impurezas, ha hecho de esta manera su mente pura, ha obtenido cuatro certidumbres en esta misma vida."
"Si existe otro mundo y si existe el fruto, el resultado de las buenas y malas acciones, entonces yo, después de la muerte, con la disolución del cuerpo, surgiré en el mundo celestial, en un buen destino. Esta primera certidumbre es obtenida por él."
"Si no existe otro mundo y si no existe el fruto, el resultado de las buenas y malas acciones, entonces, yo vivo feliz en esta misma vida, sin enemistad, sin mala voluntad, sin odio. Esta segunda certidumbre es obtenida por él."
"Si al malhechor le ocurre el mal, entonces yo, que no deseo el mal a nadie, no haciendo una mala acción, ¿cómo me afectará el sufrimiento? Esta tercera certidumbre es obtenida por él."
"Si al malhechor no le ocurre el mal, entonces, yo me percibo a mí mismo puro en ambas formas. Esta cuarta certidumbre es obtenida por él."
"Kālāmās, cuando este discípulo noble ha hecho de esta manera su mente sin enemistad, ha hecho de esta manera su mente sin mala voluntad, ha hecho de esta manera su mente sin impurezas, ha hecho de esta manera su mente pura, ha obtenido cuatro certidumbres en esta misma vida."
"Así es Sublime, así es Afortunado. Venerable Señor, cuando el discípulo noble ha hecho de esta manera su mente sin enemistad, ha hecho de esta manera su mente sin mala voluntad, ha hecho de esta manera su mente sin impurezas, ha hecho de esta manera su mente pura, ha obtenido cuatro certidumbres en esta misma vida."
"Si existe otro mundo y si existe el fruto, el resultado de las buenas y malas acciones, entonces yo, después de la muerte, con la disolución del cuerpo, surgiré en el mundo celestial, en un buen destino. Esta primera certidumbre es obtenida por él."
"Si no existe otro mundo y si no existe el fruto, el resultado de las buenas y malas acciones, entonces, yo vivo feliz en esta misma vida, sin enemistad, sin mala voluntad, sin odio. Esta segunda certidumbre es obtenida por él."
"Si al malhechor le ocurre el mal, entonces yo, que no deseo el mal a nadie, no haciendo una mala acción, ¿cómo me afectará el sufrimiento? Esta tercera certidumbre es obtenida por él."
"Si al malhechor no le ocurre el mal, entonces yo me percibo a mí mismo puro en ambas formas. Esta cuarta certidumbre es obtenida por él."
"Venerable Señor, cuando este discípulo noble ha hecho de esta manera su mente sin enemistad, ha hecho de esta manera su mente sin mala voluntad, ha hecho de esta manera su mente sin impurezas, ha hecho de esta manera su mente pura, ha obtenido cuatro certidumbres en esta misma vida."
Magnífico Venerable Señor, magnífico Venerable Señor, el Dhamma ha sido iluminado en muchas formas por el Venerable Señor, como enderezando lo que está torcido, revelando lo que está oculto, indicando el camino al que está perdido, sosteniendo una lámpara en la oscuridad para que los que tienen ojos puedan ver. Nosotros vamos al Venerable señor por refugio y al Dhamma y al Sangha de bhikkhus. A partir de hoy que el Venerable Señor nos recuerde como discípulos laicos que han ido por refugio de por vida."

Otros relacionados:

viernes, 4 de octubre de 2013


"Si esto es lo que viene a ser;
de la aparición de esto, aquello surge;
si esto no es aquello que no llega a ser;
de la detención de esto, aquello es detenido"


Samyutta-Nikaya

miércoles, 21 de agosto de 2013

Tres métodos de meditación - Extracto (Tercera parte)


3.- <<Observar>> la respiración: este tercer método es muy antiguo y lo encontramos en todas las escuelas del budismo. Consiste en dejar reposar vuestra atención en la respiración, suave y atentamente.

La respiración es vida, la expresión más básica y fundamental de nuestra vida. En el judaísmo, ruah -el aliento- significa el espíritu de Dios que inspira la creación; en el cristianismo también existe una profunda relación entre el Espíritu Santo, sin el cual nada estaría dotado de vida, y el aliento. En las enseñanzas de Buda se dice que el aliento, prana en sánscrito, es <<el vehículo de la mente>>, puesto que es el prana es el que insufla movilidad a nuestra mente. Así, cuando aquietáis la mente al trabajar hábilmente con la respiración estáis simultánea y automáticamente domesticando y entrenando la mente.

...cuando meditéis respirad con naturalidad, tal como lo harías normalmente. Posad ligeramente vuestra atención sobre la respiración. Al espirar, dejaros llevar por el aliento. Cada vez que espiráis, soltáis y liberáis todo aferramiento. Imaginad que vuestro aliento se disuelve en el espacio de la verdad que lo abarca todo. Cada vez que espiráis, y antes de la inspiración siguiente, descubriréis que se produce un intervalo natural, a medida que se disuelve el aferramiento.
Reposad en ese resquicio, en ese espacio abierto. Y al volver a tomar aire, de un modo natural, no prestéis demasiada atención a la inspiración; dejad que vuestra mente siga reposando en el intervalo que se ha abierto.

Cuando practicáis, es importante no dejaros llevar por comentarios mentales, análisis ni charlas interiores. No confundáis los comentarios de vuestra mente (<<ahora estoy inspirando, ahora estoy espirando>>) con la atención; lo importante es la pura presencia.
No os concentréis en exceso en la respiración. Es muy importante -tal como recomiendan siempre los maestros- no concentrarse demasiado mientras se practica la concentración del <<morar en calma>>. 

...A medida que estéis más atentos a vuestra respiración, os notaréis cada vez más presentes, que reunís de nuevo todos vuestros aspectos fragmentados y que encontráis la plenitud.

En vez de <<observar>> la respiración, id identificándoos gradualmente con ella, como si fuerais a convertiros en ella. Poco a poco, la respiración, aquel que respira y el acto de respirar, se vuelven uno. La dualidad y la separación se desvanecen.

Fuente: el libro tibetano de la vida y de la muerte

Ver también:

Tres métodos de meditación - Extracto (Segunda parte)


2.- Recitar un mantra: una segunda técnica, muy utilizada en el budismo tibetano -así como en el sufismo, el cristianismo ortodoxo y el hinduismo-, consiste en unir la mente con el sonido de un mantra. La definición de mantra es <<aquello que protege la mente>>. Aquello que protege la mente de la negatividad, o que os protege de vuestra propia mente, es a lo que llamamos mantra.

...el mantra es la esencia del sonido y la expresión de la verdad en forma de sonido. Cada sílaba está impregnada de poder espiritual; es la cristalización de una verdad espiritual y vibra con la bendición de la palabra de los budas. También se dice que la mente cabalga sobre la energía sutil del aliento, o prana, que utiliza los canales sutiles del cuerpo y los purifica. Así, cuando recitáis un mantra, cargáis vuestro aliento y vuestra energía con la energía misma del mantra, lo que influye directamente sobre vuestra mente y vuestro cuerpo sutil.

Fuente: el libro tibetano de la vida y de la muerte

Ver también:

Tres métodos de meditación - Extracto (primera parte)



1.-Utilizar un objeto: en este primer método la mente se posa ligeramente sobre un objeto. Puede ser un objeto cuya belleza natural os inspire particularmente, como una flor o un cristal. Sin embargo, algo que represente para vosotros la verdad.


Fuente: el libro tibetano de la vida y de la muerte

Ver también:

martes, 20 de agosto de 2013

Los métodos de meditación - Extracto



"En el caso de que vuestra mente sea capaz de aquietarse por sí misma y os sintais inspirados a permanecer simplemente en su pura conciencia clara, entonces no tenéis necesidad de ningún método de meditación. De hecho, cuando uno se halla en tal estado, cualquier intento de aplicar uno incluso podría resultar contraproducente. Sin embargo, a la inmensa mayoría de nosotros nos resulta difícil llegar inmediatamente a ese estado. Sencillamente no sabemos cómo despertarlo, y como nuestra mente es tan indisciplinada y tan distraída, necesitamos un medio hábil, un método para inducirlo...

Pero recordad lo siguiente: un método no es más que un medio, y no la meditación en sí. Es al practicar el método hábilmente como alcanzareis la perfecci{on de ese estado puro de presencia total en el que consiste la meditación verdadera...Se dice también: <<la meditación no es un esfuerzo, sino una asimilación natural y progresiva a ella. Conforma vayáis practicando el método, la meditación surgirá poco a poco. La meditación no es algo que podáis <<hacer>>, sino algo que debe producirse espontáneamente cuando perfeccionéis la práctica...

En Occidente, la gente tiende a dejarse absorver por lo que yo llamaría <<la tecnología de la meditación>>. El mundo moderno está verdaderamente fascinado por las técnicas y las máquinas y es adicto a las respuesta puramente pragmáticas. Sin embargo, el rasgo más importante, con mucho, de la meditación no es la técnica sino su espíritu: es la habilidad, la inspiración y la creatividad que ponemos en práctica, a lo que también podríamos llamar <<la postura>>"

Fuente: El libro tibetano de la vida y de la muerte

lunes, 19 de agosto de 2013

El corazón de la meditación - Extracto


"El propósito de la meditación es despertar en nosotros la naturaleza de la mente e introducirnos a aquello que en realidad somos, a nuestra conciencia pura e inmutable que subyace a la totalidad de la vida y la muerte.

En la quietud y el silencio de la meditación vislumbramos y regresamos a esta profunda  naturaleza interior que hace tanto tiempo perdimos de vista entre la agitación y la distracción de nuestra mente. ¿Acaso no es extraordinario que nuestra mente no pueda estarse quieta más de unos pocos instantes sin anhelar inmediatamente alguna distracción?...

En las enseñanzas de Buda, se habla de tres factores que influyen decisivamente en que la meditación sea sólo un medio de relajación, de paz y de felicidad temporales, o bien se convierta en una poderosa causa de Iluminación para uno mismo y para los demás. Los calificamos de: <<bien al principio, bien en el medio y bien al final>>.

Bien al principio surge de la comprensión de que nosotros y todos los seres conscientes tenemos fundamentalmente la naturaleza de buda como nuestra esencia más íntima, y que realizarla nos libera de la ignoracia y pone punto final al sufrimiento. Así, cada vez que empezamos nuestra práctica de meditación, nos sentimos conmovidos por esta verdad y encontramos en ella la inspiración necesaria para dedicar nuestra práctica y nuestra vida a la Iluminación de todos los seres, en el espíritu de esta oración, que ha sido formulada por todos los budas del pasado...

Bien en el medio es la disposición  mental con la que entramos en el corazón de esta práctica. Esta disposición está inspirada por la realización de la naturaleza de la mente, de la que surge una actitud libre de aferramiento y de cualquier referencia conceptual, así como la toma de conciencia de que todas las cosas son intrínsecamente <<vacías>>, ilusorias y parecidas a un sueño.

Bien al final se refiere a la manera en que concluimos la meditación. Dedicamos todos su mérito y oramos con verdadero fervor: <<Pueda todo el mérito que resulte de esta práctica contribuir a la Iluminación de todos los seres; que pueda convertirse en una gota de agua en el océano de la actividad de todos los budas, es su infatigable trabajo por la liberación de todos los seres>>. Este mérito consiste en el poder positivo, el beneficio, la paz y la felicidad que emanan de vuestra práctica, y lo dedicáis al beneficio a largo plazo de todos los seres, a su Iluminación. Es un plano más inmediato, lo ofrecéis por la paz en el mundo, para que todos los seres estén al abrigo de la necesidad y de la enfermedad y para que conozcan un bienestar perfecto y una felicidad duradera. A continuación, comprendiendo la naturaleza ilusoria de la realidad, que es comparable a un sueño, consideráis que, en el nivel más profundo, vosotros que dedicáis la práctica, aquellos a quienes se la dedicáis y el hecho mismo de dedicarla son intrínsecamente <<vacíos>> e ilusorios. Esto se conoce en las enseñanzas como <<sellar la meditación>>, una manera de garantizar que ni un ápice de la pureza de su poder pueda perderse ni escaparse y que el mérito de vuestra práctica permanece intacto.
Estos tres principios sagrados, la motivación hábil, la actitud desprovista de todo aferramiento que asegura la práctica y la dedicación que la sella convierten vuestra meditación en algo verdaderamente iluminador y poderoso."

Fuente: El libro tibetano de la vida y de la muerte

martes, 6 de agosto de 2013

El libro tibetano de la vida y de la muerte, Sogyal Rimpoché



"El miedo a la muerte y el desconocimiento de la vida futura alimentan esta destrucción del medio ambiente que amenaza la vida de todos. Por eso, ¿no es aún más inquietante que no se nos enseñe qué es la muerte ni como morir? ¿O que no se nos dé ninguna esperanza respecto a lo que hay después de la muerte ni, por lo tanto, a lo que subyace realmente tras la vida? ¿No resulta paradójico que se instruya a los jóvenes en todos los temas salvo en aquel que encierra la clave de todo el sentido de la vida y acaso el de nuestra superviviencia?"

El libro tibetano de la vida y de la muerte, Sogyal Rimpoché